10 claves para ganar en Le Mans

Porsche ha vencido en las 24 Horas de Le Mans en 19 ediciones y ha conseguido otras 49 victorias de clase con el 911, el automóvil que más veces ha ganado y participado en esta mítica prueba (nada menos que con 449 unidades entre 1966 y 2017). Porsche es la marca que más triunfos absolutos ha cosechado en el Circuito de La Sarthe y que en más ocasiones ha llevado al límite sus vehículos en el legendario trazado francés. Y lo ha hecho con un enorme abanico de pilotos y en épocas muy diferentes, desarrollando innovaciones tecnológicas que luego ha transferido a los coches de calle.

Desde la victoria de Hans Herrmann y Richard Attwood con el Porsche 917K hasta el de Timo Bernhard, Brendon Hartley y Earl Bamber, en 2017, con el Porsche 919 Hybrid, Porsche ha acumulado una dilatada y exitosa trayectoria que le permite conocer, mejor que nadie, los grandes desafíos de la carrera y la receta del éxito en Le Mans.

1. Cinco mil kilómetros a 208 km/h de velocidad media.

El Porsche 919 Hybrid número 2 que ganó las 24 Horas de Le Mans 2017, con Earl Bamber, Timo Bernhard y Brendon Hartley al volante, completó un total de 367 vueltas al Circuito de La Sarthe (13,629 kilómetros) durante las 24 horas 1 minuto y 14 segundos que duró la carrera.

En total, recorrió 5.001,23 kilómetros de distancia a una velocidad media de 208,2 kilómetros por hora. Para que nos hagamos una idea, sería como ir desde Madrid hasta Volgogrado (Rusia) en coche… ¡en solo 24 horas! y parando a repostar combustible 28 veces.

2. Fiabilidad y regularidad: Más del 50% de la carrera en cabeza.

Para ganar en las 24 Horas de Le Mans se necesita un coche rápido, pero la velocidad no es el único ingrediente fundamental para reinar en esta legendaria carrera. Tanto o más importantes son la fiabilidad y la regularidad. Sin un coche capaz de aguantar las 24 horas de carrera y unos mecánicos lo suficientemente hábiles como para subsanar cualquier contratiempo (que siempre aparecen en un tiempo tan prolongado), es imposible vencer en Le Mans. En la edición de 2017, los dos prototipos de Porsche lideraron la prueba un total de 186 vueltas, lo que equivale a más de la mitad de la carrera.

3. La crueldad de Le Mans: nada está decidido hasta el final.

Aunque todos los integrantes del equipo Porsche trabajan durante meses para que ninguno de los coches con los que compiten en Le Mans sufra ningún problema mecánico, en una carrera de resistencia de 24 horas de duración cualquier imprevisto puede complicar las cosas o mandar al traste toda posibilidad de ganar. Esa, al fin y al cabo, es la magia de Le Mans: nada está decidido hasta cruzar la bandera a cuadros.

Durante la pasada edición de las 24 Horas de Le Mans, el Porsche 919 Hybrid con dorsal número 1, que lideraba la carrera, sufrió un problema de motor a las 11 de la mañana que le apartó de toda posibilidad de subir a lo más alto del podio. El coche número 2 había tenido un problema en el motor eléctrico la tarde anterior y había caído hasta la 54ª posición de la clasificación general. ¿Tiró alguien la toalla? Todo lo contrario: Bamber, Bernhard y Hartley lo dieron todo, remontaron las 53 posiciones hasta el primer puesto, se colocaron en cabeza a falta de 20 vueltas y se alzaron con el triunfo final. En 2016, el equipo Toyota vio como se le esfumaba la victoria en la penúltima vuelta de la carrera por un fallo en un simple conector.

4. Coches de seguridad: Tan imprevisibles como emocionantes.

Cuando dirección de carrera decide sacar a pista el coche de seguridad, lo hace con el objetivo de agrupar a los competidores y ralentizar su ritmo mientras los operarios del circuito subsanan una situación peligrosa sobre el asfalto. Estas situaciones son imprevisibles, pueden extenderse durante minutos y la diferencia entre los competidores vuelve a ser mínima.

¿Es el momento apropiado para entrar a boxes, cambiar los neumáticos y repostar? Esto es lo que los miembros del equipo, apoyados por las sofisticadas herramientas informáticas de las que disponen, han de calcular. Tres Porsche 911 Turbo de serie (en Le Mans hacen falta tantos, debido a la longitud del trazado) son los coches de seguridad encargados de agrupar al pelotón. Este modelo será el coche de seguridad del Mundial de Resistencia hasta 2020.

5. Preparación física: Timo Bernhard perdió 1,2 kilos de peso en 2017.

La preparación física de los pilotos que participan en las 24 Horas de Le Mans es primordial para que su rendimiento en carrera sea del 100%. Porsche cuenta con pilotos profesionales que pasan toda la temporada compitiendo en el Mundial de Resistencia, o en otras disciplinas, y participando en concentraciones de preparación física organizadas por la marca. Esto garantiza que estén totalmente entrenados para las duras condiciones a las que se enfrentarán durante 24 horas de carrera.

Timo Bernhard llegó a perder 1,2 kilos de peso en la pasada edición de la carrera. La temperatura ambiente más alta registrada durante la prueba fue de 31,5 grados centígrados, que por la noche cayó hasta los 19 grados. Bernhard fue, precisamente, el piloto que más vueltas completó al volante del 919 Hybrid: 159.

6. Gestión de neumáticos y combustible: La estrategia más inteligente.

En la última victoria del Porsche 919 Hybrid en Le Mans, el prototipo entró en boxes un total de 29 ocasiones, una suma que incluye un paso por el pit-lane para cumplir un drive-through y una larga parada para hacer las reparaciones pertinentes por un problema de motor. Se montaron un total de diez juegos de neumáticos slicks y el coche fue repostado 28 veces. El relevo más largo duró 43 vueltas, con Earl Bamber al volante.

La gestión de neumáticos y combustible durante la carrera es crucial para ganar. Bajar el ritmo en determinadas ocasiones puede llevar a retrasar una parada (el pitstop más rápido en 2017 fue de 82,343 segundos) o incluso a ahorrar un paso por boxes y, por tanto, ganar unos minutos importantes que pueden ser necesarios para subir a lo más alto del podio.

7. El tráfico: cuatro carreras en una.

Las 24 Horas de Le Mans son mucho más que una carrera, pero no sólo por su historia, ambiente y competitividad, sino porque en realidad son cuatro pruebas en una, que se celebran al mismo tiempo. Compiten dos categorías de prototipos, LMP1 y LMP2, y dos categorías GT. En la categoría LMGTE Pro se encuentran los pilotos y fabricantes oficiales. En ella Porsche tiene cuatro 911 RSR inscritos en 2018. En LMGTE Am participan seis 911 RSR más.

El tiempo por vuelta de los prototipos es mucho más rápido que el de los GT, lo que quiere decir que éstos son doblados varias veces en carrera. La habilidad de los pilotos a la hora de adelantar a coches más lentos es crucial, no hay que perder más segundos de los necesarios, ni arriesgar en exceso, lo que puede provocar un accidente. Porsche ha incorporado en sus 911 el sistema de seguridad Collision Avoid System, que gracias a un radar permite identificar a los prototipos LM y así evitar colisiones.

8. Comunicación equipo-coche: ¡2,2 gigabytes de información transferida!

Los ingenieros monitorizan todo lo que sucede en el vehículo en las 24 horas de carrera. Cientos de sensores se encargan de recopilar toda la información que afecta al coche y de enviarla a los garajes, donde los ingenieros interpretan los datos recogidos con la ayuda de un sofisticado software. En una carrera completa se pueden llegar a recopilar ¡nada más y nada menos que 2,2 gigabytes de información!

Todos estos datos permiten identificar rápidamente posibles problemas y saber cómo afectan las condiciones de la pista y del ambiente al rendimiento del coche. Además, esta información es primordial para configurar la estrategia de carrera.

9. Velocidad máxima: 334,9 km/h en 2017.

El Porsche 919 Hybrid, con Timo Bernhard al volante, alcanzó una velocidad máxima de 334,9 km/h en 2017, una marca que está lejos de la máxima conseguida en la historia del Circuito de La Sarthe, cuando el WM P88 de Roger Dorchy marcó 407 km/h en la edición de 1988, debido a que no estaban las dos chicanes de la recta de Hunaudières.

Las modificaciones realizadas en materia de seguridad, en 1990, llevaron a incluir esas dos chicanes, lo que obviamente impide que hoy se llegue a esos registros. Pero la velocidad punta sigue siendo un factor clave en las 24 Horas de Le Mans.

10. Trabajo en equipo.

Los reconocimientos individuales pasan a un segundo plano en las 24 Horas de Le Mans. Todos los integrantes del equipo, incluidos los pilotos, trabajan mano a mano por un mismo objetivo: la victoria. No importa quién sea más rápido al volante, ni tampoco qué piloto hace más vueltas, lo realmente importante es llevar el coche hasta la meta y subir a lo más alto del podio después de 24 extenuantes horas de carrera.

Configurar una sólida formación de pilotos es clave en un equipo ganador. Entre ellos ha de haber velocidad, ritmo, experiencia, conocimiento técnico… Lo mismo puede decirse de los responsables, ingenieros y mecánicos, que han de formar un equipo que tenga la preparación, entrenamiento, entusiasmo, imaginación y agilidad de respuesta necesarios para vencer en la carrera más exigente del mundo.

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