TestDrive – Alfa Romeo Giulia Veloce Q4 2.2 Turbo Aut. 8 vel. AWD

Alfa Romeo Giulia Veloce Q4 2.2 Turbo Automático 8 vel. AWD

Alfa Romeo Giulia Veloce, una berlina familiar, deportiva con carácter y de todo uso que se disfruta conduciendo

De entre las berlinas del panorama actual, destaca el Giulia de Alfa Romeo. Por lo pronto, su estética es llamativa, actual y, si se me permite, muy atractiva a la vista y proporcionada. De cerca también es así e, incluso, mejor todavía porque se aprecia calidad y gusto por el detalle.

Puede que las berlinas tricuerpo, en algunos mercados, reserven su plaza para otro tipo de carrocerías más populares entre las tendencias del momento, pero eso no las hace menos interesantes. Más bien, desde mi punto de vista, todo lo contrario.

El Alfa Romeo Giulia tiene una longitud de 4,650 mm., 1.860 de anchura y 1.438 de altura. La distancia entre ejes, o batalla, es de 2.820 mm., lo que además de una excelente estabilidad y confort de marcha, proporciona suficiente espacio para las piernas de los pasajeros de las plazas traseras.

No olvidemos que además de un excelente deportivo también es un buenísimo familiar para llevar hasta cinco ocupantes dentro con cuatro buenas puertas de acceso. La capacidad de maletero acompaña con 480 litros.

Precios

El “año modelo” 2020 registró el año pasado una serie de mejoras sobre un modelo ya excelente de por sí, que le sitúa aún en un puesto mejor entre las berlinas de su clase.

Así, se actualizaron aún más temas como la electrónica de la servodirección, ciertas partes del aislamiento, los colores del exterior, equipamiento e incluso las denominaciones de los acabados.

Una de ellas fue introducir, por ejemplo, la denominación Veloce, la que nos ocupa ahora sobre la motorización turbodiesel de 2.2 JTD litros y unos no menos excelentes también 206 caballos.

Todas las versiones del Alfa Romeo Giulia gozan del cambio automático de 8 velocidades. Básicamente, carrocería, estructura y motores permanecen porque sus rendimientos son buenos y no les hacía falta ningún cambio.

La gama del Alfa Romeo Giulia abarca precios de 37.850 euros hasta los 51.500, acabados Súper, Sprint y Veloce. Otros como el Quadrifoglio, y lo que quedan por llegar (GTA, GTAm) supondrán las versiones más deportivas puesto que todas ellas superaran con creces los 500 caballos de potencia.

En diésel, las potencias van desde los 160 caballos del primer turbodiesel (JTD), 190 caballos del segundo (ambos RWD, o de tracción traser), hasta, los y 211 del más potente (AWD, o tracción total).

En gasolina, y obviando los Quadrifoglio, GTA y GTAm (510, 540 y 540 caballos, respectivamente), el Giulia 2.0 Turbo RWD de acceso sitúa su potencia en 200 caballos, para dar paso al Giulia de 280 AWD.

En todos ellos, tanto el par como la relaciones peso/potencia son muy satisfactorias y se traducen, entre otras cosas, en consumos más que razonables y en respuesta al acelerador y prestaciones más que sobradas. En definitiva, “agradabilidad” en la conducción en todos los sentidos.

Diseño

Como berlina familiar y deportiva, el Giulia tiene poco parangón. No me refiero a que no haya más berlinas de tres volúmenes en el mercado (casi las hay a patadas), pero con una línea tan bien esculpida ya no tantas. Tiene carácter y salta a la legua.

Está bien proporcionado, con un morro impresionante y una trasera que juega con los volúmenes de forma magistral siguiendo las líneas redondas y abultadas del resto del coche.

Alfa Romeo ha logrado con este coche, como con tantos otros de su gama, distinguirse en estilo y atractivo, no hay ninguna duda.

Por delante, la gran parrilla frontal con el logo de Alfa Romeo y las tomas de aire inferiores laterales conforman una gran vistosidad. De serie, las versiones de acceso a la gama ya cuentan con 17” de diámetro de llanta, y luego pueden montar 18 o 19″, que hacen más ahínco en la personalidad exterior de este coche, además de contribuir al objetivo de una comportamiento y prestaciones de deportivo, como no podía ser de otra manera.

A cosas como los colores Competizione, que abarcan el rojo y el blanco, o la seriee Solid (Blanco, Rojo y Negro), Metal (Blanco y Rojo) o los Old Timer (Verde, Gris…), Alfa Romeo dispone también para el Giulia accesorios opcionales Mopar que incluyen elementos en fibra de carbono, aditamentos aerodinámicos como algún que otro alerón, etc. y que se ofrecen como una posibilidad enorme de personalización, tan de moda ahora en el mundo del automóvil.

Interior

Al interior del Giulia le pasa como al exterior, que se hace muy atrayente a la vista.

Cuenta un diseño nuevamente que llama la atención, fuera diríamos de los convencionalismos más esperados, pero también con un alto grado de calidad percibida y de un gran equipamiento.

La pantalla multimedia central es de 8,8″ de tamaño, y táctil. De esta forma, se puede manejar tanto desde la misma pantalla como desde los mandos en la consola, algo que es muy útil según qué se esté haciendo en el coche o incluso de que generación seas.

Determinados mandos, como la rueda selectora de la consola central de detrás de la palanca de cambio (esta última también es mejor que en las primeras versiones del modelo cuando hizo su aparición) permiten un mejor uso.

Equipamiento

Cuenta, también con mejoras, con elementos de equipamiento tales como el programador de velocidad activo, frenada automática de emergencia, detección de obstáculos en el ángulo muerto del retrovisor, radar delantero, control de dirección, cámara central, sistema de detección de señales de tráfico, alerta de mantenimiento de carril con asistente de autocentrado, y un largo etcétera.

Muy completo no solo en temas de comodidad, también de seguridad que es mucho más importante.

Sigue ofreciendo varios tipos de modo de conducción, como tampoco podía ser de otra manera. No falta el mando giratorio con posibilidad de aumentar sus facultades deportivas a través del modo DNA, pero también de optar por el modo más eficiente o un modo normal (A o N, respectivamente).

Prestaciones

El Alfa Romeo Giulia Veloce 2.2 JTD con cambio automático de 8 velocidades y tracción total corre mucho y bien. La sensación de control es total y la disfrute exponencial.

Su “D. N.I.” no es baladí precisamente. Motor delantero longitudinal de 2.143 c.c. con 211 caballos a 3.500 vueltas y 470 Nm de par máximo a solo 1.750 vueltas.

Sencillamente sensacional sobre el papel y también en la práctica de la que se encargan también elementos como el turbocompresor de geometría variable, el intercoler o la inyección directa por conducto común, además de un montón de cosas más.

La tracción a las cuatro ruedas y el cambio automático de 8 velocidades con levas tras el volante lo hacen sumamente atractivo, rápido y estable. Todo ello permite una conducción suave o más deportiva con tan solo los deseos del conductor.

Tanto delante como detrás, ambos tres cuentan con suspensión independiente por paralelogramo deformable, lo que le hace sin duda alguna un coche que transmite gran confianza y le sitúa tecnológicamente muy bien armado.

La potencia de frenada queda asegurada con discos delanteros ventilados de 330 mm. de diámetro, mientras que los traseros casi los igualan con sus 320 mm. Las llantas de 19” pulgadas son sin duda aliados importantes.

Con todo ello armado, y un peso ligeramente superior a los 1.600 kilos, el Giulia Veloce 2.2 JTD de 211 caballos es capaz de llegar oficialmente a los 235 km/h. y, lo mejor, solo emplear 6,8” para llegar a 100 km/h. saliendo desde parado.

Cuenta con el distintivo ambiental C de la DGT y su consumo también oficial es de solo 6,3 litros en ciclo combinado. Es fácil ver la aguja del consumo real en menos en conducción normal por ciudad o carreteras y/o autovías. Su precio es de 49.200€.

Placer de conducción

Si uno de los placeres de este coche es contemplarlo, así sin más, la guinda del pastel está precisamente en conducirlo.

Sus sensaciones son de las mejores del mercado. Ya solo la postura de conducción ofrece una sensación de primera.

La calidad también de rodadura se hace notar enseguida. Se nota en los primeros metros un gran aplomo que luego se traduce en una estabilidad muy alta cuando se conduce a ritmos alegres o por carreteras de muchas curvas. No hace falta ser un experto para percbilirlo.

La suspensión trabaja de maravilla y el aplomo, como digo, es notorio, sin balanceos ni extraños. La dirección acompaña porque es efectiva entre lo que se hace con el volante y lo que gira y por donde termina entrando el coche.

A ritmos elevados, se traduce en un deportividad notable, con un coche que se queda pegado al asfalto tanto como lo hacen deportivos de renombre.

Gracias a la potencia, y sobre todo al par, aunque también a un cambio rápido, la respuesta al acelerador es óptima, y por tanto acompaña al carácter de este Giulia. Todo ello sin menosprecio de un consumo de combustible más que razonable incluso a ritmos, como digo, muy por encima de los buscados en las homologaciones.

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