Prueba Mazda CX 5 diesel

Prueba Mazda CX 5 diesel

INTRODUCCION

Hoy Mazda nos ha prestado uno de sus modelos superventas para ver la nueva generación del su modelo CX-5. Estuvimos probando hace unos meses la mecánica gasolina y hemos querido probar ahora su mecánica diesel.

El CX-5 de última generación guarda el ADN de su antecesor, aunque parece que lo que la marca ha realizado un lavado de cara en el nuevo Mazda CX-5, al tener el coche delante enseguida te das cuenta que esto no es así. El actual CX-5 ha sido muy mejorado, sobre todo la parte frontal, que ahora es mucho más atractiva y con una imagen mucho más agresiva.

En motores diésel los precios parten desde 29.520€ para el SKYACTIV-D 2.2 litros de 150 CV 2WD, pudiendo llegar a partir de 40.080€ del motor diésel de 170 CV 6AT 4WD Zenith (2.000€ más si lo cogemos con cambio automático). Todos estos van sin descuentos, lo que podría mejorar estos precios si se aplican promociones.

Los precios del nuevo Mazda para los motores gasolina parten de los 24.090€ (precio actualmente en promoción) con el acabado Origin y el motor SKYACTIV-G 2.0 litros de 165 CV 2WD, pasando por el precio de partida de 32.450€ del motor de 160 CV 4WD con cambio automático y nivel de acabado Evolution, llegando a partir desde los 39.445€ del motor 2.5 litros de 194 CV 4WD 6AT Zenith Black.

25-04-2018//José Ruiz Moreno

 

DISEÑO EXTERIOR 

Las diferencias con su antecesor están en los faros delanteros, ahora son más estilizados y están colocados en una situación más baja. La parrilla delantera ha sido rediseñada dándole un carácter más deportivo, que se acentúa también gracias a la posición y diseño del capó delantero.

El nuevo Mazda CX-5 tiene un centro de gravedad más bajo, los anchos de vía delantero y trasero han crecido en 10 mm, y el pilar A ha retrocedido 3,5 cm lo que redunda en una mejor visibilidad para el conductor. Además se ha ampliado la luneta trasera, mejorando la visión trasera.

DISEÑO INTERIOR

En el interior gracias  a que se ha aumentado el ángulo de apertura de puertas, el acceso es más cómodo; accedemos y nos encontramos un interior de mucha calidad, materiales con un buen mullido y con la sensación de estar en un gran coche; además la habitabilidad es sorprendente. Nos sentamos en el puesto de conducción, muy cómodo y con una facilidad asombrosa de conseguir el puesto de conducción óptimo. La palanca de cambios, ahora, está situada un poco más alta (6 cm en la caja automática y 4 cm en el cambio manual).

Para que el conductor no tenga que quitar la vista de la carretera se han modificado las posiciones de indicadores y de la consola. La instrumentación central estrena una nueva pantalla de 4,6” (situada entre el velocímetro y el cuentarrevoluciones) y respecto a la pantalla de 7” se ha ubicado en la parte superior del salpicadero.

También es nuevo el sistema Head Up Display que dependiendo del nivel de equipamiento puede ser de dos tipos: con información proyectada en una moldura de plástico o proyectada en el propio parabrisas.

Pasamos a las plazas traseras, y es sorprendente el espacio que queda para rodillas y cabeza, así como que los asientos pueden ser reclinables y equipar calefacción; como siempre la plaza central es algo incómoda, en este caso por tener el respaldo más duro, pero los laterales son muy cómodos. Estos asientos además se pliegan en configuración 40/20/40. Por otro lado, si se abate el asiento central se puede acceder al maletero.

El maletero cuenta con una capacidad que crece hasta los 506 litros, y estrena un portón trasero de accionamiento eléctrico, que se puede abrir desde el interior, desde un botón en el propio portón del maletero o desde el mando de la llave. Además, el ángulo de apertura del portón se puede variar. Si abatimos los asientos la capacidad de carga asciende hasta los 1.620 litros.

Una mejora muy importante y que notamos mientras realizábamos la prueba, es la insonorización del habitáculo. El aislamiento para minimizar el ruido de rodadura, así como la modificación de ciertos elementos (ventanillas acústicas delanteras o limpiaparabrisas colocados un poco más abajo), han reducido notablemente el ruido aerodinámico, consiguiendo un confort en este aspecto extraordinario.

PRESTACIONES Y COMPORTAMIENTO

Las mecánicas disponibles para el nuevo Mazda CX5 son dos motores gasolina, un 2.0 litros de 160 CV (con cambio automático)  o 165 CV (cambio manual) y un 2.5 litros de 192 CV. Por el lado del diesel esta la opción de un motor de 2.200cm3 con potencias de 150 CV y 175 CV.

El Mazda CX-5, al igual que su antecesor existe la opción de escoger entre tracción al eje delantero (2WD) y tracción a las cuatro ruedas (4WD).

Nuestra unidad de prueba montaba el motor diesel de 2.200cm3 con 175CV, asociado a un cambio automático de 6 velocidades y tracción a las cuatro ruedas.

Lo primero decir que en el caso del motor gasolina el silencio en el habitáculo era máximo, pero tampoco el motor diesel se queda atrás en este aspecto. La insonorización dentro del habitáculo es muy buena filtrando cualquier ruido que provenga del motor o exterior, como en todos los casos el motor solamente se escucha cuando pisas a fondo el acelerador, y aun así tampoco es nada molesto. En cuanto a vibraciones, cero, no se notan vibraciones del motor algo que influye para que los pasajeros y conductor vayan más cómodos.

En cuanto a respuesta, da mucho más sensación de ganar velocidad más rápido con el diesel que con el gasolina. También eso se ve reflejado en los datos, dado que el diesel acelera de 0 a 100Km/h en 9,5 segundos, mientras que el gasolina lo hace en 10,4 segundos. También el diesel recupera mejor que el gasolina, es decir cuando lo dejas caer de revoluciones y sin cambiar de marcha pisas el acelerador el diesel responde mejor.

Respecto al consumo, decir que el diesel gasta menos, pero que el gasolina esta también afinado que no hay tanta diferencia en el consumo de carretera, con medias que apenas se llevan 4 décimas. Sí que esta diferencia aumenta más cuando haces más kilómetros por suelo urbano que por autopista, aquí el diesel gana frente al gasolina.

El Mazda CX-5 que teníamos de pruebas tenía el cambio automático de convertidor de par, el cual se mostraba muy suave en el cambio de marcha, además de rápido cuando se le requería más potencia. Algo que echamos de menos es que no tenía levas de cambio tras el volante.

Cuando no metimos por trazados más sinuosos vimos que el comportamiento del coche es bueno, es decir, no balancea en exceso la carrocería, tiene buenos puntos de apoyo y sale con ligereza de las curvas sin denotar ningún sobreviraje.

La conducción por autopista fue muy confortable, el ruido interior es inexistente, la comodidad a bordo es muy buena gracias a unas nuevas suspensiones que amortiguan a la perfección las irregularidades de la carretera pasan los kilómetros por el contador pero no por tu cuerpo.

Se nota la puesta a punto que se ha realizado en la dirección. Ahora tiene un tacto mucho más preciso. No es nada pesada en maniobras como la de aparcar y tampoco da la sensación de flotar cuando aumentas la velocidad en autovía.

El nuevo Mazda CX 5 ha incorporado la función “G-Vectoring Control” (GVC, es de serie), cuya finalidad es mejorar la precisión de guiado y suavizar los cambios de aceleración longitudinal y transversal que se originan cuando se aborda una curva. Aumenta la estabilidad y el control del vehículo en cualquier situación, transmitiendo mayor confort a los pasajeros y mayor seguridad al conductor.

Como conclusión después de haber probado uno u otro, ambos vehículos están perfectamente afinados, pero se conducen de distinta forma. En el gasolina deberás utilizar más la palanca de cambios para sacarle mayor rendimiento, que  en el diesel. Por otro lado deberás ver si los kilómetros que vas hacer anuales compensan el sobreprecio que pagas por el diesel. Ambos motores son muy agradables de conducir y el coche en si se le ha notado una gran mejoría respecto a su antecesor, en suspensiones, tacto de la dirección, etc.

NIVELES DE ACABADO Y EQUIPAMIENTO

Respecto a los niveles de equipamiento se ha cambiado las denominaciones. Ahora  hay principalmente tres: Origin, Evolution y Zenith. Aunque de este último hay dos complementarios que se denominan Zenith White y Zenith Black.

El nivel de acceso es el denominado Origin que de serie incluye seis airbags, ABS, asistente a la frenada en ciudad con detección de peatones, asistente al arranque en pendiente, ESP, control de tracción, control de velocidad, ordenador de a bordo, climatizador, botón de arranque, cuatro elevalunas, start/stop, sensor de lluvia y luces, bluetooth, USB, pantalla táctil de 7” y llantas de aleación de 17”.

El siguiente acabado es el denominado Evolution, que añade a todo lo anterior, sistema trasero de asistencia a la frenada, sistema de aviso de cambio de carril, control de luces de largo alcance, faros full led, iluminación adaptativa, reconocimiento de señales de tráfico, detector de ángulo muerto, alerta de tráfico trasera, head-up display en color, cámara de visión trasera, sensores de parking delantero y trasero y retrovisores con plegado automático.

Y por último, el acabado tope de gama, Zenith añade faros full led adaptativos con 12 leds, sistema de sonido bose con 10 altavoces, navegador, acceso de arranque sin llave, portón trasero eléctrico, llantas de aleación de 19”.

Decir también que Mazda añade una serie de Packs, para completar el acabado Zenith como son:

Cuero: Tapicería de cuero con los asientos delanteros calefactables, asiento del conductor con ajuste eléctrico y memoria -regulable en altura también- y asiento del pasajero con ajuste eléctrico.
Cruise: Adicional al Paquete Cuero, incluye Head Up Display proyectado en parabrisas, control de crucero adaptativo con Stop&Go y frenada de emergencia pre-impacto (SBS).
Roof: Techo solar eléctrico

En el apartado de seguridad, Mazda lo engloba todo dentro del i-ACTIVSENSE, que incorpora los últimos avances tecnológicos, entre los que se incluyen Sistema de Asistencia a la frenada en ciudad avanzado, el Sistema de Frenada de emergencia, el Control de ángulo muerto, el Control de crucero adaptativo o el Detector de fatiga.

Una de las novedades más significativas que incorpora el nuevo Mazda CX5 es el G-Vectoring Control (GVC), que ajusta la entrega del par motor para mejorar la estabilidad del vehículo, especialmente en curva y aumentar el confort de marcha en general.

Además incorpora el control de crucero adaptativo con función Stop&Go, el sistema de reconocimiento de señales o faros LED con función adaptativa, que permite utilizar las largas aunque haya y tiene dos interesantes modos: uno para vías rápidas (más de 95 km/h e ilumina más a lo lejos) y otro para circular a menor velocidad (hasta 40 km/h), que alumbra más los laterales de la carretera.

En materia de conectividad Mazda incorpora el MZD CONNECT, un sofisticado sistema de conectividad propio de Mazda y que hace más fácil la conexión conductor-vehículo.

A FAVOR
– Insonorizacion y ausencia de vibraciones.
– Amplitud del habitaculo
– Aceleración, recuperaciones y suavidad del cambio automatico
EN CONTRA
– Pocas opciones en motores.
– Plaza central trasera

Cada uno tiene su pasión. La mia desde pequeñito era leer las revistas de coches, ahora soy yo el que escribe de lo que se, para que otras personas puedan aficionarse a este mundo como yo lo hice en su día, ademas de mantener informados al resto de lectores.
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